Éxito o Fracaso

El éxito o fracaso de nuestras acciones no siempre coinciden con nuestra percepción particular de ello, dependen únicamente de nuestra actitud mental.

El desarrollo de una actitud mental positiva es fundamental para valorar el éxito real de nuestras acciones. El éxito real, a veces, nada tiene que ver con los resultados inmediatos o aparentes. La diferencia entre el éxito o el fracaso reales y los que son falsos radica en la postura que asumimos frente a las situaciones que la vida nos presenta, en la capacidad de autoestima que tengamos y en la forma como nos relacionemos positiva o negativamente con los demás.

No confundir el éxito con la eficacia
Nos ocurre a menudo que confundimos el éxito en nuestros trabajos y empresas personales, ya sean individuales o grupales, con la eficacia. Y eso es muy peligroso. Nuestra sociedad nos ha metido a todos la idea de la inmediatez y el pragmatismo radical: “lo quiero todo YA”, “las obras valen si vemos el fruto ahora”. Si no percibimos el éxito de inmediato, dejamos de trabajar y actuar porque consideramos “ineficaz” lo que estamos haciendo.

Dicen que el bambú japonés es sembrado y, durante siete años, la semilla no experimenta ningún cambio aparente, ni el más mínimo brote o síntoma. Sin embargo, un día determinado comienza a crecer a una velocidad asombrosa y en pocas semanas alcanza una altura considerable. ¿Qué ha pasado, pues, durante esos siete años? Sencillamente, que ha sido un periodo necesario de lenta gestación, donde la semilla se ha ido nutriendo con una fuerza interior eficaz, preparando el inesperado y maravilloso despertar del bambú. Así pasa en nuestra vida.

El éxito y el fracaso son ideas que están en nuestra mente, y son ajenas a la eficacia de nuestro trabajo. Aún en el supuesto de que el fruto nunca llegara a
aparecer, si creemos que ha merecido la pena el esfuerzo y hemos sido felices al intentarlo, eso mismo ya es un éxito. A veces los frutos van en una dirección distinta a la que creemos. Puede que la obra fracase, pero ha dejado la huella en nosotros, nos ha ayudado a superarnos como personas, a salir de nuestro egocentrismo para comunicarnos con los demás y aceptar su colaboración y ayuda, a saber reconocer nuestras debilidades y errores, que ya es bastante.

Podemos decir que sólo quien programa su vida con optimismo, logrará alcanzar sus metas.

El éxito o fracaso no dependen de la suerte; dependen de nuestra actitud ante la vida y es en nuestras manos donde podemos encontrar la solución.
“Sé que no voy a conseguir ese trabajo”. “Necesito perder peso, pero no puedo”. Todos me dicen que camine y que haga ejercicio para mejorar mi forma física y mental, pero sé que eso no funcionará conmigo”. “De hecho, nada funciona en mi vida”. “Estoy en números rojos en mi cuenta bancaria, y
no tengo ninguna forma de conseguir el dinero para saldarlo”.

Cada vez que una persona se encuentra diciendo alguna de las frases anteriores, debe saber que: si existía una mínima posibilidad de que algo sea diferente a lo pensado, muy posiblemente se haya evaporado con esa actitud mental negativa. Y la única persona que puede quitar toda esa carga negativa de tu vida, eres tú mismo. Así, se puede observar que tener un pensamiento negativo sobre la vida en general, es fatal, puesto que poco se puede lograr sin tener ideas positivas al respecto.

Los pensamientos negativos, se convertirán en acciones negativas. Desde el mismo momento en que piensas que no podrás hacer algo de ningún modo, tomarás la acción concreta de no intentarlo, y, si ni siquiera lo pruebas, será imposible que lo logres, con lo cual se cumplirá lo que en psicología se llama “profecía auto-realizada”.

Cuando algo suceda en tu vida, sin importar lo que sea, no pienses automáticamente en lo negativo de tal situación, si no en su faceta positiva. Practica manteniendo pensamientos positivos, y, eventualmente, estos se convertirán en una parte de ti mismo.

Así, una vez que hayas logrado desterrar la actitud mental negativa de tu vida, tendrás la enorme satisfacción de empezar a ver cómo aquellas cosas que más anhelas se hacen por fin realidad.

Recuerda estas simples 10 reglas para tener una actitud mental positiva en la vida:
1. Libera tu corazón de odios y rencores.
2. Libera tu mente de preocupaciones y temores.
3. Vive humildemente reconociendo que no eres Dios y que tienes derecho a equivocarte.
4. Confía en tu valor como Persona y convéncete de tu destino glorioso.
5. Busca siempre lo bueno, incluso en lo malo.
6. Da más y espera menos en tus sueños: a veces lo que no esperamos es mejor que lo que soñamos.
7. Renuncia a tus ilusiones y no perderás nunca la ILUSIÓN.
8. Limpia los cristales de tus gafas para ver la verdad de las cosas.
9. Nunca eches la culpa de tus insatisfacciones a los demás.
10. Meditar con frecuencia para ver las cosas como son y cumplir las reglas anteriores

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